Este ejercicio se inspira en la terapia cognitivo-conductual (Beck, Burns). No sustituye a un psicólogo: es una herramienta de autoconocimiento.
Paso 1. Escribe el pensamiento
Anota textualmente la idea automática que te ronda. Sin filtrar, tal cual aparece en tu cabeza.
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Paso 2. Marca las distorsiones que reconoces
Puedes marcar varias. Para cada una verás un ejemplo y una posible reformulación.
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